La concentración de poder en los medios
“Fútbol
para todos” fue un proyecto de ley presentado durante la presidencia de
Cristina Kirchner que permitió que todos los argentinos pudieran ver los
partidos del torneo local de manera gratuita. Sin embargo, con el cambio de
gobierno, el FPT empieza a perder cada vez más terreno. Para este torneo, los
canales tienen que pagar para poder tener los mejores encuentros y también se
sabe que a partir del 2019 habrá que volver a abonar una cuota para poder acceder
fútbol. El parecido con los 90, donde solo unos pocos manejaban todo el
negocio, es cada vez más fuerte.
Fue
durante el gobierno menemista que se formaron los grandes monopolios de medios
que perduran en la actualidad. La flexibilización que hubo de la Ley de
Radiodifusión existente desde la época de la dictadura militar, permitió que un
mismo grupo empresario pudiera poseer varias licencias de televisión por cable,
aire y medios gráficos, entre otras. Por esta razón, el Grupo Clarín, que
manejaba los canales Tyc Sports y el Diario
Ole, entre otros, se convirtió en el amo y señor del fútbol argentino en la
década del 90.
Muchos
se preguntarán ¿cuál es el problema de que un grupo empresario maneje los
derechos de televisación del fútbol? El punto es que este deporte en nuestro
país moviliza multitudes y genera grandes sumas de dinero. Y como afirma Jorge
Castro en su texto “Panorama sobre la concentración de medios de comunicación
en Argentina”, si una misma compañía tiene bajo su ala operaciones en distintas
ramas comienza a tener un gran poder y sus intereses siempre se van a ver
beneficiados.
El
proyecto “Fútbol para Todos” surgió en el año 2009 en un clima de
democratización de los medios de comunicación por el surgimiento de la nueva
ley de radiodifusión. “Sólo el 10% de la población podía ver los partidos, hoy,
afortunadamente, es un beneficio del que gozan todos aquellos que viven en el
país”, afirmaba en ese momento Víctor Hugo Morales. A pesar de sus beneficios,
el programa fue criticado duramente por el Grupo Clarín, que vio condicionada
su influencia.
Las
elecciones del 2015 marcaron un cambio de rumbo en la política con respecto al
Futbol Para Todos y a la Ley de Radiodifusión, que fue desestimada mediante dos
decretos. Macri ya había anunciado en campaña que, si era elegido presidente,
ellas transmisiones del deporte más popular dejarían de ser gratuito. Esto se
va a cumplir a partir del 2017, y ya en este torneo de Primera División los
canales deben abonar para poder mostrar los partidos. ¿El más beneficiado? Canal
13, que pasó en su pantalla la final del torneo y los superclásicos.
Todos
los caminos parecen conducir a la vuelta de la monopolización. En su momento,
el gerente de Torneos y Competencias tenía más poder de decisión que el
presidente de la AFA. Un ejemplo concreto en esta relación: en el 2001 el país
se caía a pedazos pero por orden de TyC se definió el torneo Apertura. Se
empieza a correr peligro de que esta situación, donde solos unos pocos manejaban
los destinos de la pelota, vuelva a suceder.

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