El desinterés que paraliza
Pasaron
las elecciones y Mauricio Macri fue elegido presidente. El kirchnerismo dejó el
poder tras 12 años y el peronismo perdió en un bastión histórico como siempre
fue la provincia de Buenos Aires. Ese fue el saldo de los comicios. Sin
embargo, el escenario actual muestra un marcado desinterés de la población en
general por la política. La participación, en la gran mayoría de los casos, se
reduce a votar cada dos años y poco más. Una situación completamente distinta a
la de décadas anteriores.
La
indiferencia actual es la contracara de la gran actividad imperante en los años
70, donde los jóvenes sentían que la política era el canal que podían utilizar
para cumplir con su objetivo de cambiar el mundo. Hace unos años, el
kirchnerismo propuso bajar la edad mínima para poder votar a 16 años. La
polémica no tardó en llegar porque la opinión generalizada era que los “chicos”
no tienen idea de politica y que no estaban capacitados para hablar de estos
temas.
Pero
es acá donde hay que preguntarse ¿cuántos años tenían los adolescentes que
fueron asesinados en la “Noche de los Lápices”? Eran estudiantes secundarios de
menos de 18 años y no dudaron en salir a
reclamar por sus derechos. En cambio, lo que vino después fue todo lo
contrario. Los jóvenes cada vez se involucran menos y la población más adulta
solo se limita a votar reclamando que “son todos iguales” y que “el país no va
a cambiar”.
De
todas formas, sería tener una visión parcial si solo nos quedamos con eso. La
corrupción, la falta de acercamiento del político con el ciudadano y las
promesas incumplidas son anclas bastantes pesadas como para pasar por alto.
Para poner un ejemplo concreto, los dos últimos presidentes de la Nación (de
partidos e ideologías completamente distintos) están envueltos en casos de
corrupción. Estas situaciones de las figuras más importantes del país alejan
cada vez más a la gente.
Los
datos son elocuentes: una encuesta de la Universidad de Vanderblit que mide la
participación política de los ciudadanos en el continente demostró que solo el
8% de los argentinos participa en las campañas electorales y que un
insignificante 12% busca incidir en los votos de otras personas. Estos números
reflejan una realidad muy diferente a la vivida hace cuatro décadas en nuestro
país. La violencia ejercida por los militares en la última dictadura es una de
las principales causas de este distanciamiento con la politica.
Sin
embargo, el sociólogo Gabriel Vommaro encuentra rasgos positivos en este
panorama, ya que afirmó que la distancia entre la ciudadanía y la política
comenzó a ser repensada, un paso necesario para lograr volver a lo que ocurría
en otros años. En ese sentido, es destacable que luego del 2001, cuando el país
tocó fondo, muchos jóvenes se volcaron a los movimientos políticos y sociales
para que sus reclamos comenzaran a ser escuchados.
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